Voy a seguir hablando sobre mis ejercicios de escritura terapéutica. En el post anterior te contaba cómo me inicié en esta actividad que es ya rutinaria para mí y cuáles son los ejercicios de journaling que realizo. Hoy voy a hablaros de tres herramientas más: la escritura creativa, los diarios de viaje o de eventos y los registros que me hago cuando realizo algún reto, proyecto o programa de formación.   Escritura creativa  Otra forma de escritura que practico bastante últimamente es lo que llamo escritura creativa. No me atrevo a llamarlo poesía porque no me siento a la altura de semejante género literario, pero va por ahí… Se trata de textos cortos y, que no riman. En el blog hay tres ejemplos: unos sobre los niños y niñas que acompañaron a Daibel, otro sobre sus cicatrices y otro sobre nuestro hogar. En el post anterior hay otro sobre el término duelo. Y mañana dejé uno muy potente en mis redes sociales, Instagram y Facebook. Son muy expresivos, aunque cuentan con pocas explicaciones. Se trata justo de eso. Estoy más acostumbrada a escribir textos más o menos divulgativos en los que doy explicaciones con mucho detalle. En la escritura creativa expreso…
Voy a hablaros de  por qué la escritura es una herramienta terapéutica para mí. En el post de hoy os contaré cómo inicié este proceso y cuáles son mis principales herramientas de journaling (concepto que explico más adelante). Y como me he alargado bastante, en el próximo post os cuento más sobre mis ejercicios de escritura creativa, diarios de viaje y registro de proyectos.    Escribe sobre lo que te interesa y se convertirá en rutina Siempre me ha gustado escribir, pero no fue hasta que Daibel nació que lo empleé como una actividad terapéutica para mí. De hecho, no fue hasta entonces que comencé a escribir  las cosas que de verdad me interesaban. Durante mis estudios y los primeros años en el mundo laboral escribí muchísimo: trabajos para la universidad, noticias para medios, notas de prensa, publicaciones en revistas científicas, comunicaciones para congresos, capítulos de libros académicos… Me costaba un triunfo ponerme a escribir estas cosas porque, en realidad, no me interesaban tanto como yo creía. Comencé a disfrutar de verdad de la escritura, y también la lectura, cuando me quedé embarazada. Entonces, inicié un diario de embarazo, que no me he atrevido a releer nunca, y leía mucho sobre…
Los procesos terapéuticos a través del arte y la creatividad me han acompañado desde que me quedé embarazada de Daibel. Os he hablado bastante de ello en estos años. Unos ejemplos: este post sobre cómo crear mandalas o éste de manualidades para tiempos de crisis. Hoy quiero contaros el proceso de arteterapia más potente que he realizado. Lo es por dos razones: porque fue tras la pérdida reciente de mi hijo y porque lo he hecho con el acompañamiento de una profesional, Itahisa Mateo, de Proyecto Amarte. Durante el confinamiento, desde la Asociación Cultural Convive, estrechamente relacionada con el Colegio Siglo XXI de Moratalaz, se nos dio la oportunidad de participar en un taller de arteterapia gratuito. Una amiga me pasó la información y desde el primer momento me atrajo la idea. Dediqué un tiempo a pensar si era algo que me encajaba en ese momento. Estábamos en abril. No paraban de surgir propuestas de entretenimiento, ejercicio, videollamadas… Había mucha sobrecarga ya y yo quería pensármelo bien. Además, ¿estaba dispuesta a atravesar el dolor que seguramente el taller me traería? La respuesta fue claramente un sí. Finalmente decidí apuntarme. Había sólo 20 plazas y me correspondió una. Me hizo tanta…
Mejorar la alimentación es uno de los propósitos más populares en cada comienzo de año o de temporada. Bueno, a veces el propósito real es bajar de peso y entonces la cosas puede enturbiarse un poco. Y es que bajar de peso y mejorar la alimentación no tienen por qué ir de la mano. En mi caso, que tengo sobrepeso, mejorar mi alimentación era prioritario y quitarme kilos sería una consecuencia. O, al menos, eso pensaba yo.  Punto de partida Desde que me independicé, con 24 años, mejorar mi alimentación siempre estaba entre mis objetivos, pero, sinceramente, no tenía ni idea de cómo hacerlo. Algunas personas de mi entorno iban haciendo dietas que a mí me parecían un horror. Yo no me sentía para nada preparada para hacerlas. Suponían demasiadas restricciones para mí. Y es que la comida era mi refugio. Ahora lo veo claro. Comía  por ansiedad. Quitarme de golpe una de las pocas cosas que, momentáneamente, rebajaba mis desorbitados niveles de estrés era complicarme aún más la vida. Estoy hablando de cuando aún no era madre, había acabado la carrera, comenzado a trabajar y el mundo se me estaba comiendo por los pies. Ahí empecé a ir a terapia…
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